Tarta de Queso y Turrón

Tarta de queso con turrón de Jijona: a qué sabe y cuándo tomarla

La primera reacción ante una tarta de queso con turrón suele ser de duda. Queso manchego y turrón de Jijona en la misma masa suena a mezcla de las que salen mal. Lo entendemos: tardamos varias pruebas en dar con la proporción, y las primeras no valían.

Al final funciona por una razón concreta, y tiene que ver con la sal.

Qué es el turrón de Jijona y por qué ponemos la IGP en la etiqueta

El turrón de Jijona es el turrón blando, el que se deshace. Se hace moliendo almendra marcona con miel y azúcar hasta obtener una pasta fina. La Indicación Geográfica Protegida es lo que impide que cualquier pasta dulce con almendra se llame así: hay un porcentaje mínimo de almendra, un origen de la materia prima y un consejo regulador que lo vigila.

Podríamos usar turrón sin IGP y sería más barato. No lo hacemos porque el turrón industrial lleva más azúcar y menos almendra, y en una tarta eso se nota enseguida: empalaga y desaparece el sabor a almendra tostada. Con un turrón bueno pasa lo contrario, la almendra aguanta por encima del queso.

Es la misma lógica que aplicamos con el queso. Si te interesa el detalle, lo contamos en qué es la D.O.P. del queso manchego.

A qué sabe una tarta de queso con turrón

Lo primero que notas es el turrón. Almendra tostada y miel, con esa textura que se deshace. Y justo detrás, cuando crees que ya lo has identificado todo, aparece el punto salado del queso de oveja.

Ese contraste es el motivo de que la mezcla aguante. Una tarta de queso con turrón hecha con queso crema es dulce sobre dulce: entra bien la primera cucharada y a la tercera cansa. El manchego corta ese dulzor. Lo que en una tarta clásica es un fondo láctico suave, aquí hace de contrapeso.

La textura es más densa que la de una tarta de queso normal. La pasta de turrón aporta grasa de almendra, así que la porción se sostiene mejor al cortarla y se deshace menos en el plato.

Por qué con queso manchego y no con queso crema

El queso crema está pensado para no molestar. Aporta cremosidad y acidez suave, y deja que mande el resto. Es lo que lo ha convertido en el estándar de la tarta de queso en medio mundo.

El manchego con D.O.P. hace lo contrario: se hace oír. Leche de oveja, curación, un punto salado que no puedes esconder. En una tarta con frutos rojos eso sería un problema. Con turrón de Jijona es exactamente lo que hace falta, porque el turrón necesita algo que lo frene.

Si nunca has probado una tarta de queso hecha con queso curado, la sensación es distinta a lo que esperas. Más cerca de un postre de sobremesa que de un dulce de merienda. Hay a quien le encanta a la primera y hay a quien le hace falta la segunda porción.

Cuándo tomarla, más allá de diciembre

La asociación con la Navidad es inevitable y no vamos a fingir que no existe: en diciembre es la variedad que más se nos va. Funciona bien como postre de Nochebuena precisamente porque no es otro turrón más en la bandeja.

Pero encaja en más sitios. Un cumpleaños de alguien que ya está cansado de tarta de chocolate, por ejemplo. O una cena en la que quieres poner algo que se comente. La elaboramos todo el año.

Lo único que no recomendamos es servirla en verano como postre después de una comida pesada. Es contundente.

Cómo servirla

Directamente de la nevera, sin atemperar. La tarta está pensada para comerse fría: en frío la pasta de turrón está firme y el contraste con el queso se aprecia mejor. Si la dejas una hora fuera, se ablanda y pierde definición.

Porciones más pequeñas de lo que sueles cortar. Es un postre que sacia rápido, y una ración generosa suele acabar a medias en el plato.

Para acompañar, cualquier cosa que no compita en dulzor. Un café solo va bien. Un moscatel o un Pedro Ximénez si quieres ir al terreno clásico, aunque ahí el dulzor se multiplica. Nada de nata ni de salsas por encima.

Formatos y conservación

La hacemos en tarta grande, de diez a doce raciones, y en formato individual de una o dos. Si dudas entre variedades, el surtido de tartas individuales permite probar la de turrón junto a la tradicional y la de pistacho sin comprometerse con una entera.

Al recibirla, a la nevera. Se conserva entre cuatro y seis grados y se consume en los cinco a siete días siguientes. No la congeles: es fresca y sin conservantes, y al descongelar la pasta de turrón suelta grasa y la textura se arruina.

Sale del obrador recién horneada y viaja refrigerada, con las condiciones que puedes consultar en nuestra página de envíos.

Preguntas frecuentes

¿Lleva trozos de turrón o va integrado en la masa?

Va integrado. El turrón se incorpora a la mezcla antes de hornear, así que no encuentras trozos sueltos sino un sabor repartido por toda la porción.

¿Es muy dulce?

Menos de lo que su descripción sugiere. El queso manchego rebaja el dulzor del turrón, y el resultado queda a medio camino entre un postre dulce y uno salado.

¿Lleva gluten?

Depende de la base. Las variedades sin base de galleta no llevan gluten. Consulta la ficha técnica de cada tarta en la página de alérgenos antes de comprar, sobre todo si hay intolerancias en la mesa.

¿Solo la hacéis en Navidad?

No. La elaboramos todo el año, aunque diciembre concentra la mayor parte de los pedidos.

¿La puedo enviar de regalo a otra persona?

Sí. Puedes indicar una dirección de envío distinta a la de facturación y el paquete no incluye el importe. La cesta regalo está pensada para eso.

Puedes pedir la tarta de queso con turrón de Jijona o ver el resto de variedades en tarta de queso a domicilio.

Estibaliz Delgado

Chef

Chef del Obrador de platos Gourmet ubicado en Ciudad Real, Gourmet Manchego.

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